El exclusivo frasco de perfume con el que Michael Jackson fue enterrado
Cuando Karen Faye, maquilladora personal de Michael Jackson durante más de treinta años, recordó recientemente cuál era el perfume favorito del artista, muchos seguidores volvieron a interesarse por uno de los detalles más curiosos de la vida privada del Rey del Pop. La fragancia en cuestión era Bal à Versailles, un perfume francés clásico que acompañó a Jackson durante gran parte de su vida adulta y que, según la propia Faye, llegó incluso a acompañarlo en su último viaje.
El aroma que definió a Michael Jackson
Lanzado en 1962 por el perfumista francés Jean Desprez, Bal à Versailles nació como una fragancia femenina inspirada en la opulencia de la corte de Luis XIV. Su composición mezclaba rosas, jazmín, flor de azahar, sándalo, cuero, ámbar, vainilla, almizcle y notas animales que hoy resultan poco habituales en la perfumería comercial.
Era una fragancia intensa, elegante y compleja, muy alejada de las colonias frescas masculinas que dominaban el mercado. Sin embargo, Michael Jackson nunca mostró demasiado interés por las etiquetas de género aplicadas a los perfumes. Simplemente utilizaba aquello que le gustaba.
Los testimonios de personas cercanas al cantante coinciden en que Bal à Versailles era prácticamente su aroma característico. Jackson llevaba pequeños frascos consigo y reaplicaba la fragancia con frecuencia. Muchos fans que llegaron a conocerlo en persona recuerdan un perfume dulce, cálido y extremadamente persistente.
Con el paso de los años también se le asociaron otras fragancias. Entre las más citadas figuran Black Orchid de Tom Ford, Obsession de Calvin Klein y diferentes perfumes orientales y ambarados que encajaban con su gusto por los aromas intensos. Quienes trabajaron con él afirman que sentía auténtica fascinación por los perfumes y que podía pasar largos ratos probando nuevas fragancias.
Karen Faye, mucho más que una maquilladora
Karen Faye comenzó a trabajar con Michael Jackson a principios de los años ochenta y terminó convirtiéndose en una de las personas de mayor confianza dentro de su círculo profesional.
Fue la responsable de su maquillaje en sesiones fotográficas históricas, videoclips, giras mundiales y apariciones públicas. Su trabajo acompañó la evolución visual de Jackson desde la época de Thriller hasta los ensayos de This Is It en 2009.
Precisamente esa cercanía dio lugar durante años a rumores sobre una posible relación sentimental entre ambos. Algunos seguidores interpretaron la complicidad que mostraban en público como algo más que una amistad profesional.
Sin embargo, nunca apareció ninguna prueba que respaldara esas especulaciones. Tanto Faye como otras personas cercanas al artista describieron siempre la relación como una amistad profunda basada en décadas de confianza mutua. Ella estuvo presente en algunos de los momentos más difíciles de su vida y se convirtió en una de las pocas personas que podían hablarle con absoluta sinceridad.
La voz que intentó dar la alarma
Durante los últimos meses de vida de Michael Jackson, Karen Faye se convirtió también en una de las personas más críticas con la situación que rodeaba la preparación de los conciertos de This Is It.
Tras la muerte del cantante, declaró públicamente que había observado señales preocupantes relacionadas con su estado físico y emocional. Según su versión, intentó advertir a responsables vinculados a la organización de la gira sobre el deterioro que estaba observando.
Estas declaraciones alimentaron posteriormente las críticas hacia AEG Live, la promotora responsable de los conciertos londinenses. Aunque las responsabilidades legales fueron objeto de largos procedimientos judiciales y continúan siendo motivo de debate entre seguidores e investigadores del caso, Faye siempre sostuvo que Michael se encontraba sometido a una enorme presión durante aquellas semanas.
El último maquillaje y un gesto íntimo de despedida
Tras el fallecimiento del artista el 25 de junio de 2009, Karen Faye recibió una última petición: preparar a Michael Jackson para su funeral.
Fue ella quien maquilló al cantante para su descanso final, cerrando así una colaboración profesional que había durado más de tres décadas.
Pero hubo un detalle especialmente emotivo. Según ha relatado hace unos días en su Twitter oficial, colocó discretamente un pequeño frasco de perfume —no una colonia, sino perfume puro— de Bal à Versailles en uno de los bolsillos de su vestimenta funeraria.
Para Faye, aquel gesto tenía un profundo significado personal. No se trataba únicamente de introducir el aroma favorito de Michael en el ataúd, sino de devolverle una parte de su identidad más íntima. Mientras millones de personas recordaban al artista por su música, sus bailes o sus récords de ventas, ella quiso despedirse del hombre que conocía detrás del personaje.
Quizá por eso la historia de Bal à Versailles sigue fascinando a los seguidores de Michael Jackson. Porque detrás de aquel perfume francés no hay solo una fragancia: hay un recuerdo, una amistad de décadas y uno de los últimos actos de cariño hacia una de las figuras más influyentes de la cultura popular.


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